Por qué fracaso la Convertibilidad

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La Convertibilidad fue una regla monetaria que se estableció en Argentina, en abril de 1991,  para frenar el proceso hiperinflacionario en que estaba sumergida la economía.

La convertibilidad del peso al dólar funcionaba de la misma forma que funcionaba antiguamente la caja de conversión del peso al oro.

La diferencia es que, con esta Caja de conversión, en lugar de ser peso ser convertible a oro, era convertible en dolares estadounidenses, que era la moneda que usaba el argentino, como reserva de valor.

Se puede estar de acuerdo o no con un esquema de caja de conversión, sea a dólar o a oro, pero si se está de acuerdo, el punto central es el tipo de cambio al que se entra en la convertibilidad. 

Tipo de cambio de la convertibilidad

Si se elige una relación con el peso sobrevaluado o, lo que es lo mismo, haciendo que comprar un dólar sea artificialmente barato, se incentivan artificialmente las importaciones y se castigan las exportaciones

Esta situación genera una balanza de pagos negativa.

Si, por el contrario, la paridad se fija con un dólar artificialmente caro, se frenan artificialmente las importaciones estableciendo una especie de proteccionismo vía el tipo de cambio.

De esta manera se genera una balanza de pagos positiva.

La situación de la Convertibilidad

Uno de los errores, a comienzos de los 90, fue entrar con un tipo de cambio que no se correspondía con un nivel de gasto público de esos años.

Producto de la alta carga tributaria sobre la producción nacional, produjo la falta de competencia a los productores locales.

Desde el punto de vista de la industria local, esta regla monetaria fue muy perjudicia.

Al bajar el nivel de actividad y aumentar desempleo, como lógica indica, disminuyen el nivel de los salarios, como podemos ver en esta imagen.

El desempleo contribuyo a reducir el salario, para ajustar los precios internos a la rigidez del tipo de cambio.

Balanza de capitales positiva

La convertibilidad plena introdujo un modo de funcionamiento económico que, supuestamente, aseguraría su reproducción automática.

El mecanismo debía funcionar así: de ocurrir una ampliación de reservas, se produciría una expansión en el volumen de crédito y una reducción en la tasa de interés, lo que impulsaría la actividad económica.

Si la expansión ocasionaba un desequilibrio en la balanza de pagos, con las importaciones creciendo más rápido que el producto, habría una caída de las reservas internacionales acompañada de una reducción de la liquidez del sistema bancario.

Esta contracción del crédito y elevación de la tasa de interés, con la consecuente reducción de la actividad económica y del volumen de importaciones.

Aun así, el aumento en la tasa de interés doméstica atraería el capital externo, restableciendo el equilibrio y proporcionando una nueva recuperación económica.

De esta manera, la estrecha relación entre reservas y liquidez doméstica garantizaría la perpetuación del sistema, con el nivel de actividad dependiente del flujo de capitales internacionales.

La experiencia argentina mostró que este mecanismo no funciona a satisfacción.

En condiciones adversas de liquidez internacional, un régimen de cambio fijo introduce restricciones que limitan la capacidad de las autoridades para promover un ajuste en la economía. Eliminan la política monetaria.

Entrada de capitales

La tasa de cambio fija argentina pudo aguantar durante toda la década de los 90 el riesgo de devaluación, promoviendo
una fiesta en los mercados de capitales.

En 1992 la tasa de la FED eran bajas, motivo por el cual, los capitales buscaron los paises emergentes, para mejorar su rentabilidad.

En este punto, en Argentina el aumento de Reservas se dio a partir de la Balanza de capital, que compensaba el deficit de la comercial, segun podemos ver en la siguiente imagen.

La acumulación necesaria de Reservas, se ve generada, no por una balanza comercial positiva, como seria en una economia de crecimiento, sino por el ingreso de capitales, primero con las Privatizaciones de Carlos Menem y luego con el crecimiento de la Deuda Pública.

La Crisis del 95

De esta manera se sostuvo la Convertibilidad en su epoca dorada hasta 1995, donde se produce el primer golpe, con una recesion del -2.8% del PBI.

La tasa de los bonos de Estados Unidos a un año alcanzó su valor máximo de 7,17% en diciembre de 1994, tomando luego una lenta trayectoria descendente hasta ubicarse en 5,14% hacia fines de 1995.

Las tasas de interés del mercado financiero subieron fuertemente durante gran parte del año, la tasa activa para empresas de primera línea en pesos alcanzó 33.67%. Con ese nivel de tasas, es ilogico pensar que no vas a tener consecuencias.

El déficit fiscal global alcanzó 1.373 millones de dólares, triplicando su valor con respecto al año anterior, para tratar de compensar el nivel de caida en la actividad. Ademas año electoral.

El efecto Caipirinha

La crisis Caipirinha fue la crisis surgida en Brasil a finales de 1999. Una crisis generada como una consecuencia de la fuga de capitales en masa y la posterior devaluación del real brasileño.

Uno de las consecuencias inmediatas de una devaluación es el abaratamiento relativo de los bienes y servicios exportables respecto de los extranjeros, y el incremento del costo –en moneda local, es decir en reales- de los importados.

Al devaluar Brasil, te ves inundado de productos importados de ese mercado. Con mayor razon, siendo nuestro principal socio comercial en esos años (Ahora es China).

En este momento, el saldo de la balanza comercial se vuelve más negativa y el nivel de actividad de la industria baja aun más.

Este fue el golpe de gracia de la convertibilidad.

Atar nuestra economia al nivel de productividad de EEUU

El nivel de productividad de EEUU es infinitamente superior al nuestro. Atar nuestra politica monetaria a los vaivenes de USA, nos quito la herramienta fundamental de la politica monetaria.

Herramienta que si utilizó Brasil, y lo que lo llevó a ser la primera economía de Sudamerica.

Crisis final de la convertibilidad

La prolongada crisis genero un retiro masivo del dinero del sistema bancario.

Esto sumado a la falta de poder político del Presidente De La Rua, generó una demanda de dolares billete frente a la evidencia cada vez mayor, que el país no generaba las divisas necesarias para atender sus cuentas.

El deterioro económico durante esa década fue notable. Según los datos del Indec de la época, la tasa de desempleo en mayo de 1991 era del 6,9%, mientras que en 1994 subió al 10,7% y para el año 2000 se fijó en 15,4%.

Lo mismo ocurrió con la pobreza, que aumentó del 19% en 1990 a más del 35% en 1995 y para 2001 era del 54%, aunque Asiain aclaró que “con la nueva metodología del Indec para medir la pobreza, hoy en día sería alrededor del 65-70%”.

Los Argendolares

La convertibilidad había fijado una paridad cambiaria según la cual las reservas internacionales equipararían a la base monetaria, pero al mismo tiempo, el Banco Central había facilitado y estimulado la dolarización del sistema bancario.

Es por ello que empresas y familias se habían acostumbrado a tomar deudas en moneda extranjera y depositar dólares (o “argendólares”) en los bancos.

Estos depósitos en los bancos argentinos, realizados en pesos, pero que en los papeles se transformaban en dólares, generaron, a través de la creacion del dinero bancario y del efecto multiplicador del encaje legal, un aumento en la oferta monetaria de dólares, que nunca existieron en la realidad.

Sucesivas renegociaciones, blindajes y Megacanje, no hicieron más que postergar lo inevitable.

Una vez que se masificó la desconfianza, a la salida de grandes capitales se sumó la de pequeños y medianos ahorristas, hasta que el gobierno dispuso la imposibilidad de retirar dinero de los bancos y la convertibilidad terminó, de la peor manera posible.

Finalmente, la crisis estallóDe la Rúa renunció el 20 de diciembre de 2001 y escapó de la Casa Rosada en medio de una represión que tuvo un saldo de 38 muertos.

Terminamos el 2001 con 5 presidentes en un año, cuasimonedas en las provincias y un Corralito que ahogo el mercado productivo.

Lo que sigue es historia. Que no vuelva a repetirse

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