La inflación: ¿sólo un fenómeno monetario?

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La afirmación de que la inflación es un fenómeno monetario se sustenta en la teoría cuantitativa del dinero, según la cual los precios varían proporcionalmente respecto a la oferta monetaria.

El enunciado de Milton Friedman implica que, a mayor emisión monetaria, sin un crecimiento del PBI que acompañe, el resultado es mayor inflación.

El dinero y la inflacion

Existe una relación entre el PBI de una economía y la cantidad de dinero en circulación en esa economía, que debe respetarse.

Si el estado comete el error de emitir mayor cantidad de dinero, a través de su Banco Central, que el aumento en sus niveles de producción, ya sea para tratar de cubrir el déficit fiscal o para apalancar el crecimiento, de acuerdo a la teoría monetaria y a la evidencia empírica, los niveles de inflación en esa economía aumentarían.

Sin embargo, creer o afirmar que el único componente de la inflación es el monetario, es un error que históricamente también ha sido demostrado.

La convertibilidad de Menem

En Argentina, durante la convertibilidad (1991 – 2001), generamos un nivel de emisión nulo producto de la aplicación este sistema monetario.

Sin embargo, los costos de producción durante ese período, producto de distintos factores, entre otros la constante puja distributiva de los precios, ya sea de salarios o de otros componentes de los costos, fueron aumentando en pesos.

Con el transcurso de los años, perdimos la competitividad en dólares, porque no mantuvimos ni el ritmo de mejora en la productividad de EEUU ni los niveles de precios nominales.

De esta manera, a mediados de los 90,  terminamos importando choclo en lata de Francia,  porque era más barato importarlo que enlatarlo en La Matanza. Este es un ejemplo de cómo la puja de precios o la falta de productividad, también genera inflación, aunque la emisión monetaria sea cero.

La presidencia de Mauricio Macri

Durante el gobierno de Juntos por el Cambio, Mauricio Macri, confiaba en el origen monetario exclusivo de la inflación.  Es por ello que afirmó durante la campaña y durante todo su mandato que eliminarla sería una tarea sencilla.  

Políticas económicas macristas

La realidad en cambio fue otra. Convencido del origen monetario de la inflación, desde octubre del 2018 a agosto del 2019 la base monetaria solo creció un 6%. Sin embargo, la inflación del 2019 termino en el 50 % anual.

En una economía clásica donde funcionen el libre juego de la oferta y la demanda, sin la intervención del Estado o de Monopolios u Oligopolios, que manipulen el nivel de precios, a mediano o largo plazo, esta teoría económica se cumple, pero la realidad dista mucho de estas premisas teóricas.  

Sin embargo, en economías altamente reguladas como es el caso de la economía Argentina, los precios tienen otros componentes que no son los estrictamente monetarios.

En el caso de Argentina hoy, y en el 2015 existía una gran distorsión en los precios relativos de la economía producto de esa intervención exagerada del estado.

Así tenemos un atraso cambiario en el caso de el cepo con una brecha entre el dólar oficial y el dólar libre de más del 100%, y un gran atraso de tarifas y servicios y de otros productos regulados.

En búsqueda del equilibrio

Cuando queremos normalizar la economía,  es decir salir de esa distorsión de los precios relativos,  aparece lo que se conoce con el nombre de inflación estructural que es la que se produce producto de la puja de los precios que están más atrasados para alcanzar al nivel de los más altos.

Normalmente, luedo de un salto importante, terminen por confluir en un punto medio. Este fue el caso del dólar a finales del 2015. En Diciembre con la salida del cepo, su valor de $ 9.90 saltó en principio a los $ 15, para luego estabilizarse en los 13 y medio aproximadamente.

Este reacomodamiento en los precios va a generar una inercia inflacionaria que por más que yo elimine la emisión no va a detener inmediatamente la inflación.

La Crisis del Petróleo

Saliendo de los ejemplos locales, a nivel global, tuvimos el caso de la crisis del petróleo en el 73, donde el producto de una situación externa – la guerra y  un  tire y afloje entre Estados Unidos y Arabia Saudita – generó que el precio de este insumo fundamental en la estructura de costos de los productos se incrementará enormemente en sus precios.

Esto provocó, entre otras consecuencias, altos niveles de  inflación en el mundo. El precio del crudo se cuadruplicó de octubre a diciembre de 1973, incluso los países árabes establecieron un embargo de petróleo contra los países que más claramente habían apoyado a Israel, como EE.UU. y Holanda.

Estos niveles de inflación, no estuvieron relacionados directamente con la oferta monetaria, sino con lo que se conoce como Inflación de costos.

Conclusión:

El origen de la inflación es en el largo plazo y en su mayor proporción, de origen monetario. Pero negar que existen otros factores, en particular cuando venís de una economía muy regulada, o cuando se producen aumentos de costos, no sigue la lógica de un pensamiento racional.

Pensar que se puede emitir dinero sin consecuencias inflacionarias es tan absurdo como creer que sólo eliminando la emisión vas a eliminar la inflación.

La historia económica mundial nos ha enseñado que ceñirse a un solo dogma, ya sea el keynesiano, el marxista o el liberal, es negar la complejidad del acto económico, como acto producido por el hombre.

El hombre no se comporta, de acuerdo a las premisas pulcras de un laboratorio, sino lo hace de manera compleja, en un contexto geográfico, cultural y evolutivo determinado. Esta es una premisa que no debemos olvidar. Volviendo al inicio, aquel que dice que la economía no es una ciencia exacta, sino una ciencia social.  

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