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Desde la asuncion de Deng Xiong Ping al poder en 1978, China dejo el Comunismo para transformar su economía en un Capitalismo de Estado o en un Socialismo de mercado.
En los últimos sesenta años China vivió todo:
- una revolución campesina,
- el salto más audaz en pos del sueño comunista,
- una revolución cultural que aplastó toda disidencia,
- el regreso del capitalismo y una increíble transformación de país pobre a potencia mundial.
Esto lleva a preguntarnos ¿Cómo fue posible este ascenso?
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Luego de la segunda guerra mundial se generó una bipolaridad de poder en el mundo, entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Diferenciados principalmente por su sistema económico (comunismo y capitalismo) estas dos grandes potencias no llegaron a un enfrentamiento armado, pero compitieron todo el tiempo para que sus respectivos sistemas económicos se expandan al resto de países, este conflicto se denominó como “Guerra Fría”.

En ese entonces (1949 a 1978), China vivió las «colectivizaciones» de Mao, el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural que impulsaron notablemente la dictadura china, se les ponía cuotas de industrialización a los aldeanos originalmente agrarios, que, para evitar la pena de muerte por no alcanzarlas, llegaban a fundir sus herramientas que usaban para trabajar en el campo, bajando notablemente la productividad de las cosechas.
Tras la caída de la Unión Soviética en 1981, esta bipolaridad de poderes se terminó y comenzó una nueva etapa caracterizada por la multipolaridad, donde nuevas naciones fueron adquiriendo más y más poder. La mayoría de los países optaron por implementar sistemas capitalistas y una minoría, comunistas.
Claramente el cambio de política económica que adoptaron no fue fácil, más para un partido comunista al poder, pero con la autocrítica recocieron que si seguían como estaban iban a terminar mal y decidieron hacer un gran cambio.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});Sistema Político
El Gobierno siempre es elegido por el Partido Comunista. Con 66 millones de miembros, el Partido Comunista es el partido político más grande del mundo.
El partido supervisa muchos aspectos de la vida cotidiana: la educación, el contenido de la televisión, el trabajo, la vivienda, y el número de niños que puede tener cada familia.
Tan sólo el 17% de los miembros son mujeres, y el 78% tienen más de 35 años, aunque se están haciendo esfuerzos por reclutar a personas más jóvenes. El Partido Comunista ha logrado estructurar un sistema de control y de vigilancia de la población que difícilmente podemos imaginarnos.
En ese país no existe la libertad de expresión, por lo que las organizaciones de derechos humanos y los periodistas críticos viven con la permanente amenaza de la cárcel y de la desaparición.
Un ejemplo de la rudeza inhumana y criminal del régimen chino es la forma en que trató al Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, una de las mentes más lúcidas de la China de nuestros días, antes y durante su agonía y muerte en 2017.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});China: Capitalismo de estado
China fue parte de la minoría que opto por un sistema comunista, pero tuvo ciertas irregularidades con respecto a los demás. En este país se dio una política de reforma y apertura económica en el año 1978, bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, denominado por ellos mismos como “socialismo de mercado” o “capitalismo de estado”.
Estas políticas consistían en establecer islas capitalistas, que serían espacios físicos donde regirían las leyes del mercado con dos condiciones:

- libertad para las inversiones extranjeras y
- un control de los elementos básicos de la economía por parte del estado.
El dinero extranjero, o más precisamente la Inversión Extranjera Directa (IED), ha sido una de las claves del impresionante crecimiento económico chino desde los 80 hasta la fecha.
Este crecimiento de IED se ve favorecido por los planes de liberalización, el rápido desarrollo del sector de alta tecnología y el establecimiento de zonas de libre comercio.
El líder chino en una entrevista explico que China paso por la etapa esclavista, la etapa feudal, pero nunca por la burguesa. De esta manera cuenta que llegaron al socialismo salteando esta etapa, y que era muy difícil llegar al paraíso comunista sin tener la acumulación material que la industrialización les hubiera brindado.
Por esto, afirma que China con las políticas de reforma y apertura estaría formando esta etapa burguesa para poder seguir con la evolución propuesta por Marx. Pero mientras tanto aplicaron el capitalismo, en lo que se llamaron Zonas Económicas Especiales.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});Resultado de las Islas de Capitalismo
Dentro de las reformas que llevaron a China del comunismo al capitalismo de estado, la más importante fue la creación de lo que se conoce como las islas del capitalismo.
El ejemplo perfecto es Shenzhen, una de las islas capitalistas en China, también conocida como el “Silicon Valley” chino.
Esta ciudad, hace 39 años era una aldea de pescadores, pero cuando fue establecida como una de las cuatro primeras “islas del capitalismo” en 1979, más de veinte mil constructores extranjeros desembarcaron allí.
Hoy en día cuenta con quince millones de habitantes, más de cincuenta mil millonarios viven en esta ciudad y se conoce como la capital de nuevas empresas, tecnologías, innovación y diseño. Un ejemplo de estas nuevas empresas es Huawei, la empresa china líder en producción y venta de telefonía celular y de toda la infraestructura para las comunicaciones, nació en esta ciudad y creció tan exponencialmente como ella.
Al obtener tan buenos resultados, empezaron a multiplicar la cantidad de ZEE, para potenciar su desarrollo, pero siempre dentro de las condiciones establecidas por el PC Chino en sus Planes Quinquenales.
Riqueza y Pobreza.
El actual presidente de China, Xi Jinping, ha seguido en esa ruta, y más allá de conseguir un sideral crecimiento de la riqueza, se ha propuesto como fin llegar a la pobreza cero para 2020.
El milagro económico chino ya sacó de la pobreza a 800 millones de habitantes, un equivalente a toda la población de América Latina.
El año pasado dejaron la pobreza 14 millones de chinos más, quedan actualmente 17 millones que reciben subsidios a cambio de que eduquen a sus hijos y de que se formen en oficios que van desde peluquería, maquillaje, artesanías hasta talleres para venta de productos online.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});Sistema Financiero
El sistema financiero de China oficial se ha caracterizado por ser una extensión del gobierno de China. Actualmente en torno al 80% de los activos bancarios pertenecen al gobierno y los tipos de interés de los préstamos y los depósitos están regulados directamente por el gobierno de China.
¿Por qué es esto así?
De esta forma, el gobierno dirige el crédito de la economía (los ahorros de los ciudadanos) en forma de préstamos a las empresas estatales, que son altamente deficitarias, consiguiendo financiación. Esto ha permitido que China tenga una red de empresas estatales enorme.
En busca del liderazgo global
Pero no todo es poder económico, se dice que un país necesita tener poder económico, político y militar para poder ser potencia mundial, y China lo está consiguiendo todo.
Económicamente, ha sido el país con más crecimiento a nivel global en los últimos años, con saltos de hasta un 10% más de PBI cada año. No podemos olvidar que, cuanto más grande sea la economía de un país, más complicado es que siga creciendo a las mismas tasas. Según el siguiente gráfico, el PIB chino se ha duplicado en apenas un lustro y se ha multiplicado por diez veces en lo que llevamos de siglo.
El poder político es la capacidad de un país de influir en la toma de decisiones de otros gobiernos, para reforzar este poder China ha financiado proyectos importantes de infraestructura desde Camboya hasta Sudáfrica, entre ellos, presas, puentes, puertos y plantas eléctricas.
Algunos describen estas actividades como el Plan Marshall moderno, en referencia a la campaña de reconstrucción impulsada por Estados Unidos tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial que sentó las bases para muchas alianzas diplomáticas y militares perdurables.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});La Ruta de la Seda.
Este proyecto, en 2013 cuando se presentó, partía de la reconstrucción de la antigua “Ruta de la Seda” y la creación de una ruta marítima paralela, de aquí el nombre de «Franja y Ruta» que este lleva. Afectaría a 60 países, el 75% de las reservas energéticas conocidas al mundo, el 70% de la población mundial y generaría el 55% del PBI mundial.

El gobierno chino tenía previsto invertir unos 1,4 billones de dólares. Actualmente, a casi seis años del boceto inicial, unos 129 países, es decir, dos tercios de los países soberanos del mundo, ya firmaron el convenio de participación, aunque no todos ellos son miembros plenos, como Argentina por caso.
China ha financiado proyectos importantes de infraestructura desde Camboya hasta Sudáfrica, entre ellos, presas, puentes, puertos y plantas eléctricas. Esta iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda, es más audaz, requiere más recursos e involucra más riesgos.
Lo cierto e impresionante es que la Nueva Ruta de la Seda posee capacidad de configurar un mercado diez veces mayor que el estadounidense y dispone de prolijos recursos del Nuevo Banco de Desarrollo (de los BRICS), del Fondo Ruta de la Seda y del Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, y sin dudas que influirá en la relación diplomática de China con los países que se adhieran.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});Buscando aliados.
Y con respecto al poder económico, el principal aliado que tiene China es Rusia. En este momento se está librando una guerra comercial entre China y Estados Unidos, hace poco China se ha enfrentado al incremento en los aranceles de EEUU sobre sus productos, valorados por más de USD 200.000 millones.
Esto sumado a las sanciones sobre Huawei, el gigante tecnológico chino, y de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó las perspectivas de crecimiento de Pekín del 6,3% al 6,2% por los efectos de la guerra comercial.
De esta forma, las dos potencias aplicaron el viejo proverbio: «el enemigo de mi enemigo es mi amigo» y qué mejor oportunidad para fortalecer sus lazos de amistad, y, quizás, plantear un frente común contra EEUU.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});¿Y si compramos deuda norteamericana?

Cuando estados unidos estuvo en déficit, emitió deuda internacional y el principal comprador de esta deuda fue China. Salió beneficiado debido a que, en la actualidad, existe una guerra comercial entre estos países y le genera cierta ventaja la “amenaza” de vender esta deuda.
El creciente conflicto comercial podría impulsar a China a empezar a deshacerse más activamente de sus tenencias. La medida podría significar un desastre para el sistema financiero de Estados Unidos.
Eliminemos Bretton Woods.
La República Popular de China fue uno de los Estados impulsores de la red de swaps de monedas que utilizó un conjunto de países asiáticos para superar la crisis cambiaria.
A fin de reducir su dependencia del FMI para enfrentar la volatilidad de los flujos de capitales, bajo la Iniciativa Chiang Mai (ICM), los bancos centrales de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) junto a las autoridades monetarias de China, Japón y Corea del Sur (ASEAN+3), aplicaron dos herramientas: iniciaron una política de acumulación de reservas internacionales y firmaron una serie de acuerdos de intercambio de monedas.
Argentina fue el quinto país con el que China firmó un acuerdo de swap, luego de Hong Kong, Malasia, Bielorrusia e Indonesia, todos en 2009. Los bancos centrales de Argentina y China firmaron acuerdos de intercambio de monedas en 2009, 2014 y 2017, más un acuerdo suplementario en 2018.
Su relación con Estados Unidos quizá sea polémica, pero China se ha dedicado a promover su presencia en todo el mundo con el objetivo de conquistar una posición de dominio, justo cuando Estados Unidos se cierra cada vez más.
Además de que intenta ganar nuevos aliados y desarrollar nuevos mercados, los proyectos con financiamiento chino están modificando los vínculos financieros y geopolíticos. El problema es que los costos, tanto para quienes reciben la ayuda como para China, pueden ser elevados.
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