La Crisis de Viena de 1873

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El pánico de 1873 o crisis económica de Viena de 1873 es el nombre con el que se conoce a una ola de pánico económico desencadenada en Estados Unidos por la quiebra de la entidad bancaria Jay Cooke and Company, de la ciudad de Filadelfia.

Origen de la Crisis de Viena

Desde mediados del siglo XIX, comenzo un crecimiento del tamaño de las industrias, debido al aumento del volumne de produccion y de sus ganancias.

Las mayores ganancias llevaron a que las empresas más poderosas ofrecieran una parte de su capital en las bolsas de valores, en forma de acciones que el público podía adquirir.

Las acciones tenían un valor según el rendimiento económico de la empresa y podían comprarse y venderse en la bolsa. La emisión y venta de acciones les permitía a las empresas obtener ganancias extras que no provenían directamente de la producción: comienza el desacople entre economía real ó productiva y economía financiera ó especulativa que desencadenaría crisis recurrentes del capitalismo a lo largo de todo el siglo XX y lo que va del XXI.

Volviendo al desencadenante de la crisis, Cooke, como muchas otras entidades, había realizado importantes inversiones en el sector ferroviario.

En un momento en que los bancos de inversión estaban necesitados de más capital para sus empresas; la política monetaria restrictiva del presidente Ulysses S. Grant de contraer la oferta monetaria empeoró la situación para las entidades que se encontraban fuertemente endeudadas. Esto genero una corrida bancaria, que junto con la caída de la Bolsa de Valores de Viena, termino con el Liberalismo económico de Adam Smith.

Esta crisis se generó básicamente por la sobreproducción que no fue acompañada por un aumento de la demanda, lo cual genero un descenso de los precios.  Al bajar los precios, los empresarios automáticamente disminuyen el salario, lo cual deprime aún más a la economía. Lo cual implica que el poder de compra de los consumidores baja, profundizando la baja en el nivel de actividad.

Salida de la Crisis de 1873

Proteccionismo

La respuesta a este problema, desde el punto de vista de las naciones, o de los estados, fue el retorno al proteccionismo.

Desde 1878 la mayor parte de las economías del mundo deciden protegerse, a través de aranceles y subsidios a la producción local.

Concentración Económica

Por su parte, las empresas se abroquelan entre si, cambiando el tipo de mercado, desde la competencia perfecta hacia los oligopolios y surge un nuevo tipo de capitalismo: Capitalismo Monopolico.

Durante esta fase, el capitalismo industrial se ha convertido en el capitalismo monopólico, cuando las empresas y los bancos se unieron para obtener mayores ganancias.

La unión entre industrias y bancos

Entre 1850 y 1914, el desarrollo tecnológico posibilitó un aumento extraordinario de la producción industrial.

Este desarrollo de las nuevas industrias –la siderúrgica, la química y la eléctrica- estuvo ligado cada vez más a la incorporación de las nuevas tecnologías. Pero únicamente las grandes empresas –vinculadas a los bancos pudieron hacer frente a los altos costos que significaba incorporar los adelantos tecnológicos (las fundidoras de hierro y los convertidores de acero, por ejemplo).

Ante este crecimiento económico, los bancos ampliaron sus actividades. Otorgaron gran cantidad de préstamos a largo plazo e inclusive comenzaron a invertir capitales directamente en las industrias. Esta etapa se caracterizó por la frecuente unión de industrias y bancos.

Multinacionales

Esto llevó a la formación de grandes empresas multinacionales (que operan en varios países al mismo tiempo).

La crisis de Viena de 1873

Estas multinacionales imponen normas de producción y definen los precios de sus productos al mercado, reduciendo la actividad de pequeños comercios en términos de competencia.

La concentración industrial llevó a que algunas de las empresas más poderosas estuvieran en condiciones de ejercer el control exclusivo de la oferta de productos en el mercado.

Desde entonces, surgió un nuevo modo de organización de la producción y la distribución: monopolios (una única empresa ó corporación que domina la totalidad del mercado, también denominado trust) y oligopolios (pocas empresas que controlan el mercado también denominados cárteles).

Las ventajas que se obtenían de la concentración monopólica (fijación de precios mínimos del producto, de niveles de producción y de oferta, reparto de regiones del planeta donde comerciar) estimularon a los bancos a invertir parte de su capital en la actividad industrial.

Este capital bancario invertido en la industria permitió que las empresas incorporaran nuevas tecnologías, ampliaran su capacidad de producción y obtuvieran mayores ganancias.

A la fusión del capital bancario con el capital industrial se lo denominó capital financiero, fusión que se complementaba con la circulación de directores y gerentes entre establecimientos: gerentes bancarios que ocupaban cargos en el directorio de empresas industriales y viceversa.

Segunda Revolución Industrial

Segunda Revolucion Industrial

Desde 1870, otros países también han invertido en la formación de sus industrias, una fase que se llama Segunda Revolución Industrial. De este modo, Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda, EE.UU. y Japón, hasta principios del siglo XX, fueron los grandes capitales en la producción de acero, electricidad y productos químicos.

Así como en la primera Revolución Industrial la industria textil del algodón fue el motor del desarrollo, las industrias pesadas que utilizaban hierro y carbón fueron los pilares básicos de la nueva etapa.

La expansión de la construcción de ferrocarriles desde 1850, es el principal ejemplo.

Además aparecieron la Bolsa de Valores, las multinacionales, las fuentes de energía como el Petróleo, y la electricidad como factores determinantes en una economía y la Producción en cadena.

Imperialismo

Por otra parte, la otra salida a la crisis será la expansión territorial. Y emerge el Imperialismo, como la reformulación del sistema capitalista, conde se abandonan los parámetros del libre comercio y las potencias industriales aseguraran, de ahí en adelante, los intercambios comerciales interviniendo en la política interna de los países exportadores de materias primas.

Si querés profundizar en el Imperialismo, visita el siguiente blog:

Hacia la segunda mitad del siglo XIX, Europa inició de un modo continuo y sistemático la conquista económica y militar de inmensos territorios de Asia y de África. En un primer momento la iniciativa la tomaron Francia e Inglaterra y más tarde lo hizo Alemania.

Las razones que los llevaron a realizar estas ocupaciones territoriales fueron:

  • ● Las industrias europeas necesitaban, luego de la crisis de 1873, mercados en donde colocar sus inversiones de capital (ferrocarriles, telégrafos y préstamos) para evitar que sus ganancias continuaran bajando;
  • ● En las nuevas regiones podían vender sus productos sin competidores y obtener de ellas materias primas para continuar con el desarrollo industrial en Europa. Además, para la obtención de materias primas contaban con la ventaja de utilizar a la población local como mano de obra abundante y barata.

A partir de estas soluciones, se consolida el Capitalismo Monopolico, como segunda etapa del Capitalismo.

Video sobre Capitalismo Monopólico

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