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El término Consenso de Washington fue acuñado en 1989 por el economista John Williamson.
En los noventa, época en la cual el capitalismo parecía triunfar y la Guerra Fría llegaba prácticamente a su fin, el economista John Williamson acuñó la expresión “Consenso de Washington” para describir la serie de reformas que las economías estatizadas de América Latina podrían aplicar para atraer nuevamente a los capitales privados después de la debilitante crisis de la deuda de la “década perdida” de los años ochenta.
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ToggleObjetivo del Consenso de Washington
Su objetivo era describir un conjunto de diez fórmulas relativamente específicas, el cual consideró que constituía el paquete de reformas «estándar» para los países en desarrollo azotados por la crisis, según las instituciones bajo la órbita de Washington D. C. como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Las fórmulas abarcaban políticas que propugnaban:
- la estabilización macroeconómica,
- la liberalización económica, (aranceles cero)
- la reducción del Estado,
Asignaba énfasis a la disciplina macroeconómica (particularmente fiscal), la economía de mercado y la apertura de la economía, eliminando aranceles.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});El Consenso de Washington aplicado
A principios de los años noventa los gobiernos de América Latina adoptaron el Consenso, y las políticas aplicadas dieron algunos de los resultados que supuestamente debían:
- presupuestos más saludables,
- menos inflación,
- menores coeficientes de deuda externa y
- mayor crecimiento económico.
Al mismo tiempo, en Latinoamérica, el desempleo aumentó, la pobreza siguió estando difundida y el énfasis en la apertura hizo que los países se tornaran vulnerables a los efectos secundarios de la globalización, al abrir su economía, sin ser lo suficientemente competitiva con respecto a la del Sudeste Asiático, destruyendo el modelo industrial generado durante el Modelo ISI de sustitución de importaciones.
Entre 1994 y 1999, 10 países en desarrollo de ingreso mediano experimentaron crisis financieras que deterioraron los niveles de vida y en algunos casos hicieron caer los gobiernos y empobrecieron a millones de personas.
Los responsables de las políticas enfrentaron el nuevo problema del contagio financiero —el riesgo de que la crisis se extienda de un país a otro— y los economistas cuestionaron el ritmo y la secuencia de la desregulación y la liberalización, asignando nuevo énfasis a la necesidad de contar con vigorosas políticas e instituciones antes de abrir las economías a los inestables capitales extranjeros.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});Errores del programa
Como en el programa se omitió estudiar el funcionamiento real de los mercados de la región, la macroeconomía se infló artificialmente y luego sufrió una brusca implosión ante la presión generada por la fuga de capitales, los despegues de la inflación o del desempleo y el deterioro de la solvencia de los bancos (como efectivamente ocurrió en México, Brasil, Argentina, Chile y Uruguay en ciertas ocasiones).
Las consecuencias de esta implosión fueron las siguientes:
- Endeudamiento de America Latina
- Debilitamiento de la Industria local
- Aumento del desempleo regional y/o de la calidad de empleo
Video sobre el Consenso de Washington
En el siguiente video podes seguir aprendiendo sobre el tema, a través de otra herramienta multimedia.
Para más material podés visitar mi Canal de Youtube.



